Inventó la palabra y la creyó cierto.
Inventó los sueños y quebrantó la mirada.
Se acurrucó en su pecho,deseando que el sol saliera de nuevo.
Le atemorizaba abrir el corazón nuevamente,
descubrirse otra vez enamorada.
Soltó las amarras del pasado , y los
casacrones cayeron cual yunque oxidado.
Cruzó la puerta , un paso, otro y otro más.
De pronto lo supo, El la había espaerado todo el tiempo...
La luz lo llenaba todo y la espera había valido la pena.
Ya no temía.
Sólo dos manos que volvían a fundirse en un abrazo eterno...
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