Me desperté y me descubrí mariposa,
aleteando en el cielo del mundo,
atrapé los sueños en mis manos,
acaricié las musas del deseo,
y amé hasta la eternidad.
Surcó el silencio y
se convirtió en hastió.
Arremetió la dicha hasta el desvelo
y se transformó vigilia
del navegante.
Miré el sudario,
retiré cada escapulario.
Me sumergí en los espejos ,
arenas de la memoria,
buscando el auxilio de tu mirada.
Con el reflejo de tu cuerpo,
me despidió de tu aliento,
cúal fugitivo,
en pleno vuelo,
me rescatas desde el suelo,
donde quedan mis desvelos.
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